Holismo Planetario en la Web

El Blog de Ciber-Etica Holistico-Planetaria (CEHP)

Pinocho – Simbología del Cuento

Pinocho – Simbología del Cuento

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febrero 17, 2012 Publicado por | Espiritualidad, Literatura | , , , , | 1 comentario

Los científicos exploran la relación de cerebro y espiritualidad

 

Un equipo escaneó los cerebros de monjas rezando y budistas meditando | No se trata de “buscar a Dios en el cerebro”, sino de indagar ahí la actividad espiritual

 

Vida | 30/01/2012 – 00:00h

María Paz López María Paz López

Barcelona

Cada creyente vive su experiencia religiosa a su manera, y ese misterio personalísimo de relación con la divinidad permanece, las más de las veces, incomunicable para terceros, sobre todo si no comparten su fe. Como tantas actividades humanas, esa emoción acontece en el cerebro, y cada vez más aunque tímidamente, los científicos investigan qué ocurre ahí dentro en momentos de honda espiritualidad. Nace así una nueva disciplina, que los estadounidenses han bautizado como neuroteología, un vocablo que despierta escasas simpatías en Europa.

En España, el libro del biólogo Ramon M. Nogués Dioses, creencias y neuronas (ed. Fragmenta) intenta poner el tema al alcance del gran público. Nogués, defensor de este tipo de estudios, no ve sin embargo atinada la denominación neuroteología. Procedente de las voces griegas theos (Dios) y logos (estudio), la teología es la disciplina consagrada al estudio de Dios y de sus atributos y perfecciones. Por tanto, la neuroteología “equivaldría a investigar si el cerebro capta a Dios, cuando Dios no es captable –alerta Nogués–. En cambio, la ciencia neurológica sí es competente para el estudio de la religión, que es una actividad humana, pues su objetivo es ver qué ocurre en el cerebro en las actividades humanas”.

Nogués juzga más acertado hablar de neurorreligión, “una más de las palabras que han entrado en lo que Francisco Mora llama neurocultura”. Mora, fisiólogo de la Universidad Complutense y autor en el 2007 del libro Neurocultura, una cultura basada en el cerebro (ed. Alianza), sostiene que “todas las culturas son un producto del funcionamiento último de nuestro cerebro y de los códigos que lo gobiernan”, y que “la neurocultura es una reevaluación crítica de las humanidades desde la perspectiva nueva de la neurociencia”, según explica por correo electrónico desde la Universidad de Iowa (Estados Unidos), donde se halla como profesor visitante. Brotan así otros enfoques: neuroética, neuroestética, neuropolítica, neuroeconomía… y también neurorreligión.

Yendo al meollo, ¿qué pasa en el cerebro de una persona cuando reza o medita? “Hay una amplia red de estructuras implicadas –responde por e-mail desde Filadelfia el doctor Andrew Newberg, autor del libro Principles of Neurotheology, publicado en septiembre en Estados Unidos–. Están el lóbulo frontal, que nos ayuda a focalizar la mente en la oración; el sistema límbico, que permite experimentar emociones poderosas; y los lóbulos parietales, involucrados en nuestro sentido de nosotros, y en su orientación en el espacio y el tiempo”.

Resultado de esa actividad cerebral: “Dependiendo de la experiencia concreta, esas áreas pueden encenderse o apagarse –aclara Newberg–. Así, los lóbulos parietales pueden apagarse cuando una persona experimenta una pérdida del sentido de sí misma, o experimenta un sentido de unicidad con Dios”. Newberg llegó a esas conclusiones tras escanear cerebros de monjas rezando y de budistas meditando, y tras investigaciones realizadas años atrás junto al fallecido psiquiatra estadounidense Eugene D’Aquilli.

Las sustancias químicas explican muchas cosas. “La dopamina está implicada en lo agradable, y la serotonina inhibe algunas estructuras del lóbulo temporal –aclara el fisiólogo Francisco J. Rubia, autor de La conexión divina. La experiencia mística y la neurobiología, editado en el 2002 por Crítica–. Cuando la serotonina deja de inhibir la dopamina, se produce una liberación de dopamina, y eso da una sensación de placer y bienaventuranza”.

Más aún, añade Rubia: las experiencias místicas suelen venir por estrés (ayuno prolongado, privaciones sensoriales, retiro al desierto…), y el estrés produce una liberación de endorfina, otra sustancia que contribuye al bienestar. Resultado: esa paz del alma que experimentan quienes tienen convicciones religiosas profundas y rezan con devoción. Hay, claro está, vivencias extremas, como las de algunos grandes personajes de la historia de las religiones, que muchos expertos vinculan a la epilepsia. Sería el caso de santa Teresa de Jesús, de san Pablo o de Mahoma.

Para Rubia, ahora profesor del Colegio Libre de Eméritos, la voz neuroteología no es correcta. “La neurociencia no puede aceptar como hipótesis la existencia o la no existencia de seres sobrenaturales, al ser una hipótesis que no se puede comprobar ni falsear –alerta–. La neuroteología implicaría buscar a Dios en el cerebro, cuando se trata de buscar la espiritualidad en el cerebro”. Francisco Mora, también autor de El dios de cada uno (ed. Alianza, 2011), señala que en estos estudios “hay muchos sentimientos encontrados” y concluye: “De lo que cabe poca duda es de que nos hallamos en esos prolegómenos de la era de la posreligión, desde donde se avizora que la religiosidad será concebida con recogimiento, pero con un destierro, posiblemente, de lo sobrenatural”.

También Newberg arguye que la naciente disciplina no debe considerarse “como una búsqueda de Dios en el cerebro, sino sobre cómo religión y cerebro interactúan”. Según él, el lado neurológico debe incluir neurociencia, genética, medicina, antropología, psicología y ciencias sociales; y la parte teológica, espiritualidad, religión, teología y filosofía. Según los expertos consultados, la gente de fe suele interpretar esas estructuras cerebrales espirituales como un resorte colocado ahí por Dios, y los no creyentes tienden a sostener que la neurobiología explica emociones humanas, entre ellas la religiosa. Pero no siempre. Dice Mora: “Incluso ha llegado a compartir mi visión de la religiosidad, la religión y el cerebro un monje benedictino”.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20120130/54246824652/cientificos-exploran-relacion-cerebro-espiritualidad.html

enero 31, 2012 Publicado por | Neurociencias | , , | Dejar un comentario

Ilumina con tu propia luz

enero 6, 2012 Publicado por | Arte, Espiritualidad, Visual | , , | Dejar un comentario

Conversación entre Rabindranath Tagore y el profesor Albert Einstein

Conversación entre Rabindranath Tagore y el profesor Albert Einstein, en la tarde del 14 de julio de 1930, en la residencia del profesor Kaputh (publicada en “Modern Review”, Calcuta, 1931). (Extraído del libro ¿Tan solo una ilusión? De Ilya Prigogine).

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enero 2, 2012 Publicado por | Ciencia, Espiritualidad | , , , , | Dejar un comentario

Pensamientos Ilustrados de Coral del Mar XVIII

La que empezó haciendo poemas y terminó creando pensamientos.

Pensamientos Ilustrados de Coral del Mar

  • Cuando vayas por el camino de tu vida, no mires hacia atrás porque todo ya pasó. No vuelvas hacia los lados,  eso te distraerá. Tampoco fijes tus ojos en tus pies, pues allí no está la solución.  Mira hacia adelante, otea el sendero y de cuando en cuando hacia arriba que te aseguro allí encontrarás la respuesta de tus interrogantes.

  • Para los que saben vivir no es el dinero lo que da la verdadera felicidad, sino la paz del alma y el saber compartir.

  • Todos tenemos una cruz que cargar, sólo que de diferente tamaño.

  • Ponle límites a tus ilusiones para no sufrir futuras decepciones.



  • Sólo el que hace el nudo,  sabe cómo se desata.

  • Dicen que el corazón no engaña a su dueño.  ¿ Entonces, por qué tantas equivocaciones?

  • Si tienes la fuerza moral para corregir tus errores, ya vas camino a la perfección.

  • No te sientas definitivamente solo (a) y repítete:  – Solo, mi cuerpo – porque mi alma está siempre acompañada. Me acompañan los recuerdos de los buenos amores del pasado, las nuevas amistades del presente y las ilusiones de un futuro inimaginado. Pero, sobre todo me acompaña el Cielo con su celeste compañía.

  • ¿ Qué poder tendrá la sonrisa de corazón que en nuestro entorno borra la aflicción ?

  • Tu vida Dios puede cambiarla con tan sólo un chasquido de sus inefables dedos. Pero, motívalo con tu fe!


julio 21, 2011 Publicado por | pensamientos, Pensamientos ilustrados, poesía | , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Tú Mismo

Busca la perfección sabiendo,
que no la hallarás en una sola vida.
Ello, te proporcionará mas esperanzas
que desesperanzas
y te mantendrá listo cada vez
que el camino de la vuelta.

Encuentra el rumbo enalteciendo la belleza de todo cuanto te rodea,
cada cosa que te envuelve
es un sendero a recorrer.

Procura ser sincero contigo mismo
y juzga con justeza tus actitudes,
sin renunciamientos,
hasta saber el origen de cada una de ellas, eso,
te abrirá el corazón de tus semejantes.

Disfruta con alegría de todo lo que hoy tienes transitoriamente,
ya que nada posees en este mundo
más que la esencia de tu vida.

Sé prudente en tus expresiones,
tus palabras pueden confundir y desolar
a quienes tengan una visión distinta
y no tan fortalecida de las cosas.

Educa tu sexto sentido
ejercitando la mente.
Sumérgete en la meditación,
aprenderás a conocer la paz
y cada rincón de tu espíritu.

No olvides que el mañana
se levanta por sobre el hoy
y que no existen más límites a tus sueños que los que tu cristalices
frente a tus ojos.

Domina tu ego,
en todo momento ten presente tu pequeñez
respecto del universo al que perteneces.

Fortalece tu espíritu tratando
de no quebrar la unión mística
que hay entre el leal saber y el obrar.

Enaltece tus dones y habilidades,
deposita amor en su ejercicio,
tus obras hablarán por ti.

Busca, encuentra, procura, disfruta,
sé prudente, educa, no olvides,
domina, fortalece, enaltece…

Tú mismo eres la llave.

Autor: Marcelo D. Ferrer

diciembre 31, 2010 Publicado por | Artículos de Reflexión, Autoayuda, Espiritualidad, meditación, sabiduría | , , , , , , | Dejar un comentario

Cuatro Leyes de la Espiritualidad en la India

India Espiritualidad ( Haga click para VER la Presentación)

junio 22, 2010 Publicado por | Espiritualidad, Oriental, Presentaciones en Powerpoint, Religión | , , , , | Dejar un comentario

Serenidad

SERENIDAD  (Click en la imagen superior para DESCARGAR la Presentación)

marzo 21, 2010 Publicado por | Autoayuda, belleza, Espiritualidad, Maravillas de la Naturaleza, Presentaciones en Powerpoint, Psicología, sabiduría | , , , , , , , , , , | Dejar un comentario

Escritos del Profesor Víctor Andrés Montero Cam (Serie Completa)

(1) El Estado democrático y republicano de Rousseau

http://holismoplanetario.wordpress.com/2012/02/07/el-estado-democratico-y-republicano-de-rousseau/

(2) Parlamentarismo, federalismo y republicansmo para la consolidación de la democracia en el Perú

http://holismoplanetario.wordpress.com/2011/12/05/parlamentarismo-federalismo-y-republicanismo-para-la-consolidacion-de-la-democracia-en-el-peru/

(3) Directrices para la formulación de un programa de investigación interdisciplinario (Primera Parte)

http://holismoplanetario.wordpress.com/2011/12/05/directrices-para-la-formulacion-de-un-programa-de-investigacion-interdisciplinario-primera-parte/

(4) El problema del lenguaje en los proyectos filosóficos de Gadamer, Wittgenstein y Merleau-Ponty

http://holismoplanetario.wordpress.com/2011/08/29/el-problema-del-lenguaje-en-los-proyectos-filosoficos-de-gadamer-wittgenstein-y-merleau-ponty/

(5) ¿Qué es una pasión? – Diálogo con Zenón de Citio

http://holismoplanetario.wordpress.com/2011/07/17/%C2%BFque-es-una-pasion-dialogo-con-zenon-de-citio/

(6) Reflexión sobre el Perú a raíz de una votación electrónica para elegir la bandera más bonita del mundo
http://holismoplanetario.wordpress.com/2011/07/27/reflexion-sobre-el-peru-a-raiz-de-una-votacion-electronica-para-elegir-la-bandera-mas-bonita-del-mundo/

(7) Creatividad y expresión: entre la experiencia vivida y la
interpretación del sentido en la fenomenología existencial de
Merleau-Ponty

http://holismoplanetario.wordpress.com/2010/12/11/creatividad-y-expresion-entre-la-experiencia-vivida-y-la-interpretacion-el-sentido-en-la-fenomenologia-existencial-de-merleau-ponty/

(8) Primacía ontológica de la sensibilidad y función mediadora de la virtud en la antropología filosófica de Rousseau

http://holismoplanetario.wordpress.com/2010/12/11/primacia-ontologica-de-la-sensibilidad-y-funcion-mediadora-de-la-virtud-en-la-antropologia-filosofica-de-rousseau/

(9) Apostillas I

http://holismoplanetario.wordpress.com/2010/12/10/apostillas-i/

(10) “Ciencias del Universo y Problemas Metafísicos” de Claude Tresmontant

http://holismoplanetario.wordpress.com/2010/08/15/ciencias-del-universo-y-problemas-metafisicos-de-claude-tresmontant/

(11) En defensa del derecho a la intimidad en el caso Tristán Donoso vs. Panamá

http://blog.pucp.edu.pe/item/107429/en-defensa-del-derecho-a-la-intimidad-en-el-caso-tristan-donoso-vs-panama

(12) Las políticas públicas en el derecho a una educación técnica de calidad según estándares internacionales en el Perú

http://blog.pucp.edu.pe/item/107319/las-politicas-publicas-en-el-derecho-a-una-educacion-tecnica-de-calidad-segun-estandares-internacionales-en-el-peru

(13) Internet: de las redes para la defensa militar al crimen por computadora

http://holismoplanetario.wordpress.com/2010/07/30/internet-de-las-redes-para-la-defensa-militar-al-crimen-por-computadora/

(14) Construyendo más y mejores escaleras para alcanzar juntos la grandeza

http://blog.pucp.edu.pe/item/101727

(15) Amistad y justicia en la Ética a Nicómaco de Aristóteles

http://holismoplanetario.wordpress.com/2010/04/25/amistad-y-justicia-en-la-etica-a-nicomaco-de-aristoteles-de-victor-montero-cam/

(16) Presente viviente y ética del amor universal en Husserl

http://holismoplanetario.wordpress.com/2010/04/25/presente-viviente-y-etica-del-amor-universal-de-victor-montero-cam/

(17) Bibliografía del Profesor Elías Díaz

http://blog.pucp.edu.pe/item/93663

(18) Bibliografía del Profesor Juan Antonio Carrillo Salcedo

http://blog.pucp.edu.pe/item/92140

(19) Bibliografía del Profesor Gregorio Peces-Barba Martínez

http://blog.pucp.edu.pe/item/92257

(20) Hacia una fundamentación ética integral de los derechos humanos

http://blog.pucp.edu.pe/item/90624

(21)  Vigencia de los derechos humanos en el nuevo orden global contemporáneo (en colaboración con Valerie Gosselin)

http://blog.pucp.edu.pe/item/91222

(22) El problema de la tierra en la Amazonía: Análisis del video “De la maloca a la calamina”
http://blog.pucp.edu.pe/item/91226

(23) Derechos humanos y Estado de Derecho
http://blog.pucp.edu.pe/item/91217

(24) What´s Happening to the Earth

www.hent.org/world/papers/What%20is%20happening.pps

(25) 20 Años de Ética – Bibliografía Multilingüe – Publicaciones 1990-2010

http://holismoplanetario.wordpress.com/2010/02/06/bibliografia-sobre-etica/

(26) 20 Años de Filosofía Antigua y Helenística – Bibliografía Multilingüe – Publicacions 1990-2010

http://holismoplanetario.wordpress.com/2010/02/14/20-anos-de-filosofia-antigua-bibliografia-multilingue-publicaciones-1990-2010/

(27) Bibliography about Greek Mythology / Bibliografía sobre Mitología Griega

http://holismoplanetario.wordpress.com/2010/03/18/bibliography-about-greek-mythology-bibliografia-sobre-mitologia-griega/

(28) Bibliography about Innovation Management / Bibliografía sobre Gestión de Innovación – Publications 2005-2010

http://holismoplanetario.wordpress.com/2010/03/18/bibliography-about-innovation-management-bibliografia-sobre-gestion-de-innovacion-publications-2005-2010/

(29) Esencia del Genio: Singularidad de su naturaleza y la necesaria autonomía para su estudio

http://holismoplanetario.wordpress.com/2009/12/31/sobre-la-esencia-del-genio-singularidad-de-su-naturaleza-y-la-necesaria-autonomia-que-exige-su-adecuado-estudio/

(30) El Genio o la Sonrisa de la Naturaleza

http://holismoplanetario.wordpress.com/2009/12/18/sobre-plagios-coincidencias-imitaciones-ejemplos-y-cursos-inexorables-de-accion/

(31) Acerca del Pensamiento Crítico

http://holismoplanetario.wordpress.com/2009/08/06/acerca-del-pensamiento-critico/

(32) Evaluación de La Juventud Hoy

http://holismoplanetario.wordpress.com/2009/08/06/evaluacion-de-la-juventud-de-hoy/

(33) Evaluación de la sociedad peruana actual

http://holismoplanetario.wordpress.com/2010/08/12/evaluacion-moral-de-la-sociedad-peruana/

(34) El Jesús de Rousseau

http://holismoplanetario.wordpress.com/2009/05/13/el-jesus-de-rousseau/

(35) Bibliography about Rousseau / Bibliografía sobre Rousseau

http://holismoplanetario.wordpress.com/2010/03/06/bibliografia-sobre-rousseau/

(36) Importancia del estudio del latín

http://club.telepolis.com/latiniando/cult3.htm

(37) Algunas consideraciones éticas, jurídicas y sociales en torno al problema del aborto en la sociedad peruana

http://holismoplanetario.files.wordpress.com/2009/11/algunas-consideraciones-sobre-el-aborto.pdf

(38) Los Mudras o el Arte de Curarse con las Propias Manos

http://holismoplanetario.wordpress.com/2009/12/14/los-mudras-o-el-arte-de-curarse-con-las-propias-manos/

(39) 33 Mudras para desarrollar la Autocuración Holística

http://holismoplanetario.wordpress.com/2010/02/05/33-mudras-para-desarrollar-la-autocuracion-holistica/

(40)  ¿En qué se diferencia la alimentación de la nutrición?

http://holismoplanetario.wordpress.com/2009/05/25/%C2%BFen-que-se-diferencia-la-alimentacion-de-la-nutricion/

(41) Sobre el Pensamiento Holístico-Planetario

http://holismoplanetario.wordpress.com/esencia/

(42) Cable Mágico digital: ¿Una mejor tecnología o un mayor control publicitario?

http://holismoplanetario.wordpress.com/2009/07/16/sobre-el-servicio-de-cable-magico-digital-%C2%BFuna-mejor-tecnologia-o-un-mejor-control-publicitario/

(43) Artículos traducidos del inglés para el Portal Global Voices en Español

http://es.globalvoicesonline.org/author/victor-montero/

(44) ¿Qué te pasa Sedapal? ¿Por qué haces tantos huecos y no terminas la obra?

http://holismoplanetario.wordpress.com/2009/07/16/%C2%BFque-te-pasa-sedapal-%C2%BFpor-que-haces-tantos-huecos-y-no-terminas-la-obra/

(45) Al fondo hay sitio – Una lectura integral de la sociedad peruana contemporánea

http://holismoplanetario.wordpress.com/2009/07/17/al-fondo-hay-sitio-una-lectura-integral-del-peru-contemporaneo/

enero 6, 2010 Publicado por | Arte, Ética, Ciencia, cultura, Derecho, Derechos Humanos, Derechos sociales, desarrollo, Ecología, Educación, Educación holística, Espiritualidad, familia, Fenomenología, Filosofía, Filosofía Antigua, Filosofía contemporánea, Filosofía moderna, Holismo planetario, Humanismo, innovación, Investigaciones, Lenguas, Lenguas Clásicas, Literatura, meditación, Oriental, pensamiento crítico, Perú, Presentaciones en Powerpoint, problemas sociales, Religión, Salud, bienestar y calidad de vida, Socialismo, solidaridad, Tecnología, Teología, Traducción e Interpretación, Traducciones, Valores, Vida Holística | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 4 comentarios

¿Qué es el Genio? (Harold Bloom)

¿Qué es el genio?*

Harold Bloom
La Insignia*. Guatemala, octubre del 2005.

Al recurrir a un paradigma o a una cuadrícula cabalística para organizar este libro, me apoyo en la convicción de Gershom Scholem de que la cábala es el genio de la religión en la tradición judía. Mis cien personajes, desde Shakespeare hasta el recientemente fallecido Ralph Ellison, tal vez representan cien actitudes diferentes hacia la espiritualidad, que cubren toda la extensión desde San Pablo y San Agustín hasta el secularismo de Proust y Calvino. Pero la cábala, en mi opinión, suministra una anatomía del genio, tanto el de las mujeres como el de los hombres; también de su inmersión en el Ein Sof, la ilimitación de Dios. Aquí quiero usar la cábala como punto de partida de mi visión personal del prestigio y la naturaleza del genio.
Scholem aseguró que la obra de Kafka constituía una cábala secular, y a partir de allí concluyó que los escritos de Kafka poseen “algo de la luz poderosa de lo canónico, de la perfección que destruye”. Moshe Idal se opone argumentando que lo canónico, tanto en las Escrituras como en la cábala, es “la perfección que absorbe”. Confrontar la plenitud de la Biblia, el Talmud y la cábala es trabajar “absorbiendo perfecciones”.
Lo que Idel llama “la cualidad absorbente de la Torá” es similar a la cualidad absorbente del genio auténtico, que siempre tiene la capacidad de absorbernos a nosotros. Absorber quiere decir recibir algo como a través de los poros, atraer toda nuestra atención y nuestro interés, consumir enteramente.
Me doy cuenta de que estoy transfiriendo al genio lo que Scholem e Idel atribuyen a Dios según la cábala, pero no hago más que extender la antigua tradición romana que estableció por primera vez las ideas de genio y de autoridad. En Plutarco, el genio de Marco Antonio es el dios Baco, o Dionisio. En su Antonio y Cleopatra, Shakespeare hace que el dios Hércules, el genio de Antonio, lo abandone. Según Suetonio, el emperador Augusto, quien derrotó a Antonio, proclamó al dios Apolo como su genio. Fue así como el culto del genio del emperador se convirtió en un ritual romano y desplazó los dos significados anteriores, el de fuerza procreadora de la familia y el de álter ego de cada individuo.

La autoridad, otro concepto romano crucial, quizás sea más relevante en el estudio del genio que lo que puede aspirar a ser el concepto de genio, con sus significados contradictorios. La autoridad, que ha desaparecido de la cultura occidental, fue convincentemente rastreada por Hannah Arendt hasta sus orígenes romanos -no griegos ni hebreos-. En la Roma antigua, el concepto de autoridad era fundamental. La palabra auctoritas se deriva del verbo augere, “aumentar”, y la autoridad siempre dependió del incremento de los cimientos, que permitiera traer el pasado vivo hacia el presente.

Homero se enfrentó en una contienda velada con la poesía del pasado, y sospecho que el Redactor de la Biblia hebrea, al construir en Babilonia la estructura que va del Génesis hasta Reyes, luchó por truncar al primer autor que tejió en el texto para eludir la extrañeza y el poder misterioso del Yavista o escritor J. El Yavista no podía ser excluido porque sus historias tenían autoridad, pero el desconcertante Yavé, humano demasiado humano, podía ser acallado por otras voces divinas.

¿Cuál es la relación entre el genio reciente y la autoridad establecida? En este momento, a comienzos del siglo XXI, yo diría que ninguna, ninguna en absoluto. Nuestras confusiones en torno a los criterios canónicos para el genio se han convertido en confusiones institucionalizadas, de modo que todos nuestros juicios acerca de la diferencia entre el talento y el genio están a merced de los medios y obedecen a las políticas culturales y a sus caprichos.

Dado que mi libro, al presentar un mosaico de cien genios auténticos, pretende proporcionar criterios para el juicio, me arriesgaré con una definición absolutamente personal del genio, una que quisiera ser útil en los primeros años de este siglo. Me parece problemática la presencia del carisma al lado del genio. De los cien personajes que aparecen en este libro, yo conocí a tres -Iris Murdoch, Octavio Paz y Ralph Ellison- que murieron hace relativamente poco. Más atrás, recuerdo encuentros breves con Robert Frost y Wallace Stevens. Todos ellos impresionantes de una u otra forma, pero carentes del brillo y de la autoridad de Gershom Scholem, cuyo genio era palpable a pesar de su ironía y de su fino sentido del humor.

William Hazlitt escribió un ensayo sobre las personas que uno hubiera querido conocer. Miro la lista cabalística en el contenido y me pregunto a quién escogería. El crítico Saint Beuve nos aconsejó que nos preguntáramos a nosotros mismos: ¿qué habría pensado de mí este autor que estoy leyendo? Mi héroe particular entre estos cien es el doctor Samuel Johnson, el dios de la crítica literaria, pero no tengo el valor de enfrentar su juicio.

El genio hace valer su autoridad sobre mi cuando reconozco poderes mayores que los míos. Emerson, el sabio a quien intento seguir, reprobaría mi rendición pragmática, pero el genio de Emerson era de tal magnitud que él podía predicar la confianza en uno mismo. Yo mismo he enseñado durante 46 años y querría empujar a mis estudiantes hacia la emersoniana confianza en sí mismos, pero no puedo hacerlo y en general no lo hago. Aspiro a nutrir el genio en ellos, pero sólo puedo comunicar el genio de la apreciación. Ese es el propósito principal de este libro: despertar el genio de la apreciación en mis lectores, si puedo.

Escribo estas páginas una semana después del triunfo terrorista del 11 de septiembre al destruir las Torres Gemelas y las personas atrapadas en su interior. En la última semana he dado clases programadas sobre Wallace Stevens y Elizabeth Bishop, sobre las primeras comedias de Shakespeare y sobre la Odisea. No puedo saber si logré ayudar a mis estudiantes, pero yo logré apartar momentáneamente mi propio trauma gracias a la renovada apreciación del genio.
¿Qué es lo que yo y muchos otros apreciamos en el genio? Hay una anotación en los Diarios de Emerson (octubre 27 de 1831) que siempre revolotea en mi memoria:

“¡No se encuentra todo en nuestro interior, extrañamente! Miren esta congregación de hombres; quizás se formulen las palabras -aunque ahora no haya nadie aquí que las enuncie-, pero podrían decirse las palabras que los hicieran tambalear y trastabillar como un borracho. ¿Quién lo duda? ¿Alguna vez fueron instruidos por un hombre sabio y elocuente? Recuerden el momento: ¿Acaso las palabras que hicieron que se le helara la sangre, que hicieron que la sangre se le subiera a las mejillas , que lo hicieron temblar o lo deleitaron, acaso esas palabras no sonaron tan viejas como usted mismo? ¿No era más bien una verdad sabida desde antes? ¿O es que espera que el púlpito o el hombre lo conmuevan con algo más que la simple verdad? Nunca. Es el Dios en nuestro interior el que responde al Dios del exterior, o el que asevera sus propias palabras trémulas en los labios de otro.”

Arde en mi interior: “¿Acaso no sonaron tan viejas como usted mismo?”. El antiguo crítico Longino llamó al genio literario lo Sublime, y se dio cuenta de que funcionaba como una transferencia de poder del autor hacia el lector:
“Al ser tocada por lo verdaderamente sublime, el alma se exalta naturalmente, se eleva hasta la orgullosa altura, se llena de júbilo y jactancia, como si ella misma hubiese creado esta cosa que ha oído.”

El genio literario es difícil de definir y depende de una lectura profunda para su verificación. El lector aprende a identificar lo que él o ella sienten como una grandeza que se puede agregar al yo sin violar su integridad. Quizás la “grandeza” no esté de moda, como no está de moda lo trascendental, pero es muy difícil seguir viviendo sin la esperanza de toparse con lo extraordinario.
El descubrimiento de lo extraordinario en otra persona puede ser engañoso o delusorio: lo llamamos “enamorarnos” y el verbo debe ser considerado también una advertencia. Pero el hallazgo de lo extraordinario en un libro -ya sea en la Biblia, en Platón o en Shakespeare, en Dante o en Proust- siempre será beneficioso casi sin costo alguno. El genio en su expresión escrita es el mejor camino para alcanzar la sabiduría, y yo creo que en ello radica la verdadera utilidad de la literatura para la vida.
Cuando se le preguntó a James Joyce qué libro llevaría a una isla desierta contestó lo siguiente: “Quisiera responder que Dante, tendría que llevar al Inglés, porque es más suculento”. El sesgo antiinglés del Joyse irlandés no se ha dejado de lado, pero su elección de Shakespeare es justa, razón por la cual él encabeza a los cien personajes de este libro. Aunque hay unos cuantos genios literarios que se acercan a Shakespeare -el Yavista, Homero, Platón, Dante, Chaucer, Cervantes, Moliére, Goethe, Tolstoi, Dickens, Proust, Joyce-, ni siquiera esta docena de maestros logran estar a la altura de la milagrosa representación de la realidad que logra Shakespeare. Gracias a Shakespeare vemos lo que de otra manera no podríamos ver, porque él nos ha hecho diferentes. Dante, el rival más cercano, nos convence de la terrible realidad de su Infierno y de su Purgatorio y casi nos induce a aceptar su Paraíso. Pero no siquiera el más completo de los personajes de la Divina Comedia, Dante el poeta-peregrino, logra cruzar de las páginas de comedia al mundo que habitamos, como lo hacen Falstaff, Hamlet, Yago, Macbeth, Lear y Cleopatra.
La invasión de nuestra realidad por parte de los personajes principales de Shakespeare es prueba de la vitalidad de los personajes literarios cuando son el producto del genio. Todos hemos experimentado la sensación de vacío que nos deja la lectura de literatura popular, en la que encontramos nombres sobre una página pero no personas. Con el tiempo, sin importar cuántas alabanzas haya recibido, este tipo de literatura se vuelve anticuada y finalmente se convierte en basura. Es bueno saber que uno de los significados vigentes de la palabra inglesa character (“personaje”) es el de señal o marca que se imprime, como una letra del alfabeto (“carácter”), pues refleja el posible origen de la palabra: el griego kharaktér, un estilo afilado o la marca de las incisiones del estilo. Character también quiere decir ethos, una actitud habitual ante la vida.

Hasta hace poco estaba de moda hablar de “la muerte del autor”, pero también esto se ha vuelto basura. El genio muerto está más vivo que nosotros, así como Flastaff y Hamlet son mucho más vitales que muchas personas que conozco. La vitalidad es la medida del genio literario. Leemos en busca de más vida y sólo el genio nos la puede proveer.
¿Qué hace que el genio sea posible? Siempre hay un espíritu de la época y nos engañamos al permitirnos creer que lo más importante de una figura memorable es su relación con un periodo en particular. Esta falsa creencia, académica y popular, supone que todo el mundo está determinado por factores sociales. La imaginación individual se somete a la antropología social o a la psicología de masa y es minimizada gracias a las explicaciones.
Este libro se basa en mi convicción de que la apreciación es una mejor manera de comprender los logros que las explicaciones analíticas que pretenden dar cuenta de los individuos excepcionales. La apreciación puede enjuiciar, pero siempre con agradecimiento, y usualmente con reverencia y admiración.
Cuando digo apreciación no me refiero solamente a una “valoración correcta”. La necesidad también interviene, en el sentido específico de recurrir al genio de otros para suplir una carencia en uno mismo, o de buscar en el genio un estímulo para los propios poderes, como quiera que estos resulten ser.
La apreciación puede modular hacia el amor, incluso en la medida en que la propia conciencia de un genio muerto aumente la conciencia misma. El anhelo más profundo de nuestro yo solitario es la supervivencia, ya sea en el aquí y el ahora o en el más allá. Crecer gracias al genio de otros supone ampliar las posibilidades de supervivencia, al menos en el presente y en el futuro inmediato.
No sabemos por qué ni cómo es posible el genio, sólo que ha existido -para nuestro formidable enriquecimiento- y que quizás (cada vez menos) sigue apareciendo. Aunque en nuestras instituciones académicas pululan los impostores que proclaman que el genio es un mito capitalista, me contentó con citar a León Trotski, quien urgió a los escritores comunistas a que leyeran y estudiaran a Dante. Si el genio es un misterio de la conciencia capaz, lo que resulta menos misterioso al respecto es su conexión íntima con la personalidad, más que con el carácter. La personalidad de Dante es repelente, la de Shakespeare, elusiva, en tanto que la de Jesús (como la del Hamlet ficticio) parece revelarse en forma diferente a cada lector u oyente.
¿Qué es la personalidad? Hoy, ¡ay!, la usamos como un sinónimo muy popular de celebridad, pero yo quisiera alegar que no podemos ceder la palabra al reino de la chismografía. Cuando sabemos lo suficiente sobre la biografía de un genio en particular, entonces entendemos lo que se quiere decir con la personalidad de Goethe, o de Byron, o de Freud, o de Oscar Wilde. Por el contrario, cuando nos falta familiaridad con la biografía, hablamos unánimemente de nuestra incertidumbre en torno a la personalidad de Shakespeare, cosa que es una gran paradoja porque es posible que sus obras hayan inventado la personalidad -o al menos nuestra comprensión inmediata de la misma-. Si tuviera que hacerlo, podría escribir un libro sobre la personalidad de Hamlet, Falstaff o Cleopatra, pero no emprendería un libro sobre la personalidad de Shakespeare o de Jesús.
El hombre de letras Isaac D’Israeli, padre de Benjamin Disraeli, escribió un libro encantador, The literary Character of Men of Genius (La personalidad literaria de los hombres de genio), uno de los precursores de este libro junto con Vidas paralelas, de Plutarco, Hombres representativos, de Emerson, y Tratado de los héroes: de su culto y de lo heroico en la historia, de Carlyle. Isaac D’Israeli afirma que “es necesario que muchos hombres de genio surjan, antes de que un hombre de genio en particular pueda aparecer”. Todos los genios tienen antecesores, aunque si llegamos lo suficientemente lejos en el pasado quizás no sepamos quiénes fueron. El doctor Johnson consideraba a Homero el primero y el más original de los poetas; hoy tendemos a pensar que la aparición de Homero fue relativamente tardía y que él mismo se benefició de las expresiones y las fórmulas de sus predecesores. En su ensayo “Quotation and Originality” (Citas y originalidad) Emerson advirtió con cierta sagacidad que “sólo los inventores saben tomar prestado”.
Percibimos con lentitud la forma como las grandes invenciones del genio influyen en el genio mismo. Hablamos del hombre o de la mujer en la obra; quizás deberíamos hablar de la obra en la persona. Y sin embargo no sabemos bien cómo discutir la influencia de una obra en su autor, o de una mente sobre sí misma. Considero que esta es la empresa principal de este libro. En todos los casos que describo en este mosaico, he hecho énfasis en la contienda del genio consigo mismo.
Esta contienda con el yo puede aparecer disfrazada de otra cosa, incluso de inspiración proveniente de los antecesores idealizados: el Sócrates de Platón, el duque de Chou de Confucio, las primeras encarnaciones de Buda. Específicamente el inventor de la Biblia hebrea tal como la conocemos, el Redactor de la secuencia que va del Génesis a Reyes, confía en su propio genio para recrear la Alianza, aunque simultáneamente honre las virtudes (y los fracasos) de los padres. Y sin embargo, de acuerdo con Donald Harmon Akenson, el inventor-redactor, o escritor-editor logró una maravilla superior, absolutamente solo. Este exilado en Babilonia no pudo haber pensado que estaba creando las Escrituras; como primer historiador que fue, quizás creía que estaba promoviendo la causa perdida del reino de Judá. Y sin embargo parece demasiado inteligente como para no haberse dado cuenta de que su invento de la continuidad de una tradición era prácticamente suyo.
En el caso del Redactor, como en el de Confucio o el de Platón, percibimos en la obra una ansiedad que tuvo que haberse contagiado al hombre. ¿Cómo puede uno ser digno de los padres a quienes Yavé habló o del gran duque de Chou, quien le dio a la gente un orden sin imponerlo mediante la violencia? ¿Acaso es posible ser el auténtico discípulo de Sócrates, quien padeció el martirio sin queja para afirmar su verdad? Quizás la fundamental ansiedad de la influencia no radique en el temor de que nuestro espacio ya haya sido usurpado sino en que la grandeza podría ser incapaz de renovarse, que la propia inspiración sea superior a nuestra capacidad de realización.
El término “genio” ya no es un favorito de los académicos, muchos de los cuales se han convertido en raseros culturales inmunes al asombro. Pero en cambio la idea del genio sigue siendo bastante popular entre el público, aunque la palabra misma parezca un poco gastada. Tenemos necesidad del genio, aunque nos produzca envidia o incomodidad a tantos de nosotros. Esta necesidad no supone que aspiremos al genio y sin embargo, en el fondo, recordamos que tuvimos, o tenemos, un genio. Nuestro anhelo de lo trascendental y de lo extraordinario parece formar parte de nuestra herencia común y nos abandona con lentitud y nunca enteramente.

Afirmar que la obra está en el escritor o que la idea religiosa está en el líder carismático no es una paradoja. Sabemos, por ejemplo, que Shakespeare era un usurero. Shylock también lo era, ¿pero acaso eso contribuyó a que El mercader de Venecia no dejara de ser una comedia? No lo sabemos. Pero al buscar la obra en el escritor buscamos su influencia y su efecto en el paso de Shakespeare de la comedia a la tragicomedia y a la tragedia. Vemos a Shylock opacando a Shakespeare. Al examinar los efectos en la figura de Jesús de sus propias parábolas conducimos una exploración paralela.

La palabra “genio” tiene dos significados antiguos (romanos) que se diferencian en el énfasis. El uno es engendrar, hacer nacer, ser, en suma, un pater familias. El otro se refiere al espíritu tutelar de cada persona, de cada lugar: un genio bueno, o uno maligno, es aquel que, para bien o para mal, ejerce una poderosa influencia sobre alguien más. Este segundo significado ha sido más importante que el primero; nuestro genio es, por tanto, nuestra vocación o nuestro talento natural, nuestro poder intelectual o imaginativo congénito, más que nuestro poder para engendrar poder en otros.

Todos hemos aprendido a diferenciar, con firmeza y decisión, entre el genio y el talento. Clásicamente el “talento” se refería al peso o a una suma de dinero y por tanto, sin importar cuán grande, era necesariamente limitado. Pero el “genio”, incluso en sus orígenes lingüísticos, no tiene límite.

Hoy en día existe la tendencia a considerar que el genio, a diferencia del talento, es la capacidad creativa. Froude, el historiador victoriano, afirmó que el genio “es una fuente en la cual siempre hay más detrás de lo que mana de ella”. Estéticamente, entre los ejemplos más sobresalientes del genio estarían Shakespeare y Dante, Bach y Mozart, Miguel Ángel y Rembrandt, Donatello y Rodin, Alberti y Brunelleschi. Resulta mucho más complejo tratar de confrontar los genios religiosos, en particular en un país obsesionado con la religión como Estados Unidos. El afirmar que Jesús y Mahoma fueron (además de otras cosas) genios religiosos querría decir que los consideramos, sólo en ese sentido, emparentados entre sí, con Zoroastro y el Buda, y con figuras seculares del genio ético como Confucio y Sócrates.
Uno de mis objetivos en este libro es definir el genio con mayor precisión de la lograda hasta ahora. Otro es defender la idea de genio, muy maltratada en la actualidad por detractores y reduccionistas, desde los sociobiologistas hasta los materialistas de la escuela de genoma, incluyendo a los diversos historiadores. Pero mi meta primordial es aumentar nuestra apreciación del genio y demostrar cómo se engendra invariablemente gracias al estímulo del genio previo más que por los contextos culturales y políticos. El libro enfatizará primordialmente la influencia del genio en sí mismo de la que ya hablamos.

Mi tema es universal, no tanto por la existencia del genio y su recurrencia sino porque el genio, no importa cuán reprimido, existe en tantísimos lectores. Emerson pensaba que todos los estadounidenses eran poetas y místicos en potencia. Genios no enseña cómo leer ni a quién leer sino cómo pensar en las expresiones más creativas de las vidas ejemplares.

Es evidente en el contenido que excluí a los ejemplos vivos del genio, y tan sólo me he ocupado de tres que murieron recientemente. Me sentí obligado a ser breve y sumario en mi exposición del genio individual porque creo que hay mucho que aprender de la yuxtaposición de múltiples personajes provenientes de diversas culturas y épocas divergentes. Las diferencias entre cien hombres y mujeres de los últimos 25 siglos desbordan las analogías y las similitudes y presentarlos en un solo volumen podría parecer una empresa excesivamente ambiciosa. Y sin embargo hay muchas características comunes a los genios porque la vívida individualidad de la especulación, la espiritualidad y la creatividad debe apoyarse en la originalidad, la audacia y la confianza en sí mismo.

Emerson inicia su Hombres representativos con un párrafo alentador:
“Es cosa natural creer en los grandes hombres. No nos sorprendería nada que nuestros compañeros de infancia llegaron a ser héroes y de condición regia. Toda mitología comienza por los semidioses, y esta circunstancia es noble y poética; significa que se genio es dominador. En las leyendas de Gautama, los primeros hombres comen tierra y la encuentran deliciosamente dulce” (1).

Gautama, el Buda, busca y consigue la libertad como si hubiera sido uno de los primeros hombres. El cuento muchas veces contado de Emerson es una pizca más estadounidense que budista; sus primeros hombres parecen Adanes americanos más que reencarnaciones de iluminaciones previas. Quizás tampoco yo pueda hacer otra cosa que americanizar, pero ese podría ser el uso principal de los genios del pasado: debemos adaptarlos al aquí y al ahora si hemos de ser iluminados o inspirados por ellos.

Los hombres representativos de Emerson eran seis: Platón, Swedenborg, Montaigne, Shakespeare, Napoleón y Goethe. Cuatro de ellos etán en este libro; Swedenborg fue reemplazado por Blake y a Napoleón lo descarté junto con los demás generales y políticos. Platón, Montaigne, Shakespeare y Goethe continúan siendo esenciales, como lo son los otros que esbozo. ¿Esenciales para qué? Para conocernos a nosotros mismos en relación con los otros, pues estos muertos poderosos pertenecen a la otredad que podemos conocer, como nos lo cuenta Emerson en Hombres representativos:
“No debemos, pues, temer un exceso de influencia. Podemos tener más amplia confianza. Servid a los grandes” (2).

Y sin embargo esta es la conclusión de su libro:

“El mundo es joven: los grandes hombres del pasado nos llaman así afectuosamente. También nosotros deberemos escribir Biblias para unir de nuevo los cielos y el mundo terrenal. El secreto del genio consiste en no sufrir que exista ninguna ficción para nosotros; en verificar todo lo que sabemos” (3).

Ser plenamente conscientes de todo lo que sabemos, incluidas las ilusiones, es una empresa demasiado grande para nosotros, 150 maltratados años después de Emerson. El mundo ya no parece joven y no siempre oigo las inflexiones del afecto cuando las voces del genio me llaman. Pero claro, tengo la desventaja, y la ventaja, de haber venido después de Emerson. El genio de la influencia trasciende la angustia que la caracteriza, suponiendo que seamos conscientes de ella y de que después podamos inferir el lugar que ocupamos en relación con su continua presencia.
Thomas Carlyle, un genio escocés victoriano que no está de moda, escribió un estudio admirable que ya casi nadie lee llamado Tratado de los héroes: de su culto y de lo heroico en la historia. Este contiene el mejor comentario sobre Shakespeare que yo conozco:

“Si tuviera que definir la facultad de Shakespeare, diría que es su superioridad intelectual, y pensaría que en ella he incluido todo.”

En un gesto característico, Carlyle deslustra el comentario acto seguido con una explosión de útiles advertencias contra la pretensión de dividir el genio en su componentes ilusorios:

“¿Y qué son las facultades? Hablamos de facultades como si fuesen distinguibles, cosas separables; como si se pudiese decir de un hombre que tiene inteligencia, imaginación, gusto, fantasía, etc., de la misma forma como se dice de él que tiene manos, pies y brazos”.

El “poder de penetración”, continúa Carlyle, es la fuerza vital en todos nosotros. ¿Cómo reconocer esa agudeza o esa fuerza en el genio? Tenemos las obras de los genios y tenemos el recuerdo de sus personalidades. Y uso esta palabra con gran deliberación y siguiendo el camino trazado por Walter Pater, otro genio victoriano, pero uno que desafía la moda porque es afín a Emerson y a Nietzsche. Estos tres sutiles pensadores profetizaron gran parte del futuro intelectual del siglo que acaba de pasar y es improbable que su influencia desaparezca en el nuevo siglo. En el prefacio a The Reinassance (El Renacimiento), su libro más importante, Pater hace énfasis en el hecho de que el “crítico estético” (y “estético” en este caso quiere decir “perceptivo”) identifica al genio en todas las épocas:

“En todas las épocas hubo obreros excelentes y se crearon obras excelentes. Su pregunta es siempre: ¿en qué se encarnaban la inquietud, el genio, el sentimiento de la época?; ¿dónde estaba el receptáculo de su refinamiento, de su elevación, de su gusto? ‘Todas las épocas son iguales -dice William Blake-, pero el genio está siempre sobre su época’” (4).

Blake, genio visionario casi sin par, es una magnífico guía a la independencia relativa que el genio manifiesta en relación con su época: “El genio está siempre sobre su época”. No podríamos enfrentar el siglo XXI sin la esperanza de que también aquí nos espere un Stravinski o un Louis Armstrong, un Picasso o un Matisse, un Proust o un James Joyce. Quizás un Dante o un Shakespeare, un J. C. Bach o un Mozart, un Miguel Ángel o un Leonardo sean mucho pedir, porque los dones de esa magnitud son muy escasos. Pero queremos y necesitamos aquello que se eleve sobre el siglo XXI, cualquiera que sea su manifestación.

Mi mosaico debería ayudar a prepararnos para este nuevo siglo al reunir aspectos de la personalidad y de los logros de muchos de los más creativos que nos antecedieron. El romano antiguo presentaba una ofrenda a su genius el día de su cumpleaños dedicándole ese día al “dios de la naturaleza humana”, como llamaba el poeta Horacio al espíritu tutelar de cada persona. Nuestra costumbre de la torta de cumpleaños desciende directamente de esa ofrenda. Cuando encendamos las velas, haríamos bien en recordar qué es lo que celebramos.

Notas

(1) Hombres representativos, “Utilidad de los grandes hombres”, Ralph W. Emerson, trad. de J. Farran y Mayoral, Barcelona, Editorial Iberia, 1960, p. 3
(2) Hombres representativos, “Utilidad de los grandes hombres”, Ralph W. Emerson, trad. de J. Farran y Mayoral, Barcelona, Editorial Iberia, 1960, p. 20
(3) Hombres representativos, “Goethe, o el escritor”, Ralph W. Emerson, trad. de J. Farran y Mayoral, Barcelona, Editorial Iberia, 1960, p. 176
(4) El Renacimiento, “Prefacio”, Walter Pater, trad. de Vicente P. Quitero, Buenos Aires, Librería Hachette, 1944, p. 11.

(*) Introducción del libro del autor Genios. Un mosaico de cien mentes creativas y ejemplares. Traducción de Margarita Valencia Vargas. Barcelona, Anagrama, 2005. 940 p. (Col. Argumentos, 332) Reproducida con autorización de la editorial en México.

Fuente: http://www.lainsignia.org/2005/octubre/cul_039.htm

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diciembre 20, 2009 Publicado por | cultura, Literatura, Psicología | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

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